lunes, 15 de diciembre de 2014

Reflexión Jeremías 23, 32

Jeremías, 23 - 32 

“Aquí estoy contra los profetas –oráculo del señor- que cuentan sus sueños falsos y extravían mi pueblo con sus engaños y extravagancias. No los mandé, no los envíe, son inútiles para este pueblo”. Palabra del señor..

            Apreciados hermanos, es una pena que entre los seguidores de Cristo Jesús, existan personas que le declaren la guerra a sus hermanos, digo esto, hermanos y hermanas, porque los hermanos separados “o mejor dicho los falsos profetas” viven atemorizando a los hermanos de mentes débiles y anunciándoles maldiciones, desastres, con el único objetivo de que hagan vida común en su iglesia.

            Hermanos, ellos olvidan que Jesucristo en su caminar por el mundo dijo: “hay de aquel que haga tropezar uno de mis pequeños”, “Hay de aquel hombre por quien viene el tropiezo” Mt. 18-6,7.  Pero el no se refirió a los niños, sino más bien, a los de mentes sencillas o débiles, que no saben discernir entre lo bueno y lo malo, y que con cualquier palabra, se andan sacando el bautismo. “estoy seguro, que Jesús desde el cielo se dijo así mismo”, Ciegos que guía ciego caen los dos al abismo. Mt. 5-14.

En esta hermosa mañana, el señor le hace un llamado a esas mentes, que maquinan la destrucción de seres habido de conciencia, habido de discernimiento.    Hermanos la guerra no es contra de los hijos del rey del Universo, la guerra es en contra del príncipe de este mundo, el pleito es contra Satanás.

Oremos
 Hermanos y hermanas, en el lugar donde estés, te pido que cierres los hermosos ojos que Dios te regaló y repita conmigo esta oración.

“Señor, Rey del universo, no te apartes de mi un solo momento, aleja de mi los falsos profetas, concédeme discernimiento para decidir entre lo correcto y lo incorrecto, no permitas oh señor mi Rey, que la inseguridad visite mi templo”, te lo ruego, te lo imploro, en el nombre de Jesús, Amen.  

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