martes, 22 de abril de 2014

PONDERACIONES ENTRE RIESGO E INCERTIDUMBRE



Cada vez que hay que tomar decisiones, y se encuentra por medio el factor dinero, es imperante en análisis de las variables, por lo que todos los administradores deben de ponderar alternativas, muchas de las cuales implican sucesos futuros que son inevitable o existe la imposibilidad de prever, también existe la reacción de la competencia  a una nueva lista de precios, las tasas de interés dentro de tres años, la confiabilidad de un nuevo proveedor.
El término riesgo se usa de manera similar al de incertidumbre, pero, sin temor a dudas ambos términos difieren uno de otro. Se habla de riesgo, cuando se conocen las probabilidades de los posibles resultados de la inversión; y de incertidumbre cuando no es posible determinar tales probabilidades. Así, la diferencia entre riesgo e incertidumbre radica en el conocimiento del que toma las decisiones acerca de las probabilidades, o las  posibilidades, de que se obtengan los resultados deseados por los que emprenden el negocio o la empresa.
Para ser más explicito,  se produce el riesgo siempre que no se sea capaz de prever con certeza el resultado de alguna alternativa, pero se cuenta con suficiente información como para prever la probabilidad que tenga para llevar a un estado de cosas deseado.
Bajo condiciones de incertidumbre es poco lo que se sabe de las alternativas o de los resultados, es decir, quien emprende el proyecto no posee la información suficiente para determinar las probabilidades de los sucesos posibles a suceder, lo cual lo obliga a realizar una serie de conjeturas con el propósitos de asignar a los diferentes resultados una probabilidad subjetiva.
En torno a lo expresado anteriormente, el riesgo y la incertidumbre son condiciones imprescindibles para la toma de decisiones en la que los administradores conocen la probabilidad de que una alternativa específica lleve al logro de una meta o resultado deseado “riesgo”; y por otro lado se enfrentan a condiciones externas imprevisibles o cuando les falta la información necesaria para el establecimiento de la probabilidad de determinados sucesos “incertidumbre”.
Sin embargo, y a decir verdad, el empresario debe ser consciente es esto, la asunción de un riesgo exige obtener algo a cambio.
Ningún empresario debe asumir riesgos sin una compensación. De aquí que exista una indisoluble relación entre riesgo y rentabilidad en la mayor parte de las decisiones financieras de una entidad. La asociación habitual entre ellas es positiva, es decir, a mayor riesgo, mayor rentabilidad esperada, y viceversa.
Esta relación está presente en todas las decisiones del negocio en la medida en que su objetivo está siempre indisolublemente ligado a la obtención de determinados niveles de rentabilidad y a la maximización del valor de la empresa para su propietario.

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